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Padres de familia

Ni tan suelto, ni tan apretado - Colegio Inglés Hidalgo

3-noviembre-2016
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Ni tan suelto, ni tan apretado.


Lourdes Alicia Gómez Paz


Asesora 4º y 5º de Bachillerato


Colegio Inglés Hidalgo


 


Al acompañar a los padres de familia, me he dado cuenta, que lo que los mueve en cuanto a la formación de sus hijos, es el amor.  Sin embargo las maneras en que éstos lo manifiestan, a veces, se basan en la confusión y pueden variar en distintos comportamientos dañinos: reglas castrantes, ausencias o presencias violentas, falta de límites, castigos sin sentido y sobreprotección.  


Estas manifestaciones con base al amor, pero distorsionados, son las que al final van dando la pauta para que los jóvenes caigan conductas de riesgo.    


Por ejemplo, un padre o madre que sobreprotege a su hijo, que lo priva de vivir experiencias  en donde ponga a prueba su independencia: como viajes escolares, lo está invalidando de manera implícita, el mensaje detrás de la conducta de los padres es: “hijo no eres capaz de hacerlo  o resolverlo por ti mismo”,  cultivando en él un hábito de dependencia, ante la madre, padre, la maestra, algún compañero o cualquiera que esté fuera de él. Desencadenando que este chico no tenga una base de seguridad que lo contenga para decidir.  No es sorprendente, entonces encontrarnos con chicos en edades de preparatoria con mucha inseguridad, dependencia y poca capacidad de tomar decisiones para sí mismos, chicos que se dejan llevar, temerosos.


Por el contrario un padre o madre que no ponga límites o que esté ausente de manera emocional para su hijo, no lo contiene, no lo guía, ni previene de posibles peligros. Dejando a la deriva al joven, generando poca contención emocional, teniendo por consecuencia chicos que exponen en conductas de riesgo por buscar límites, límites que no los encuentran en casa.


Por lo tanto, para poder demostrar este amor libres de la confusión, tendremos que seguir un camino medio: ni tan suelto, ni tan apretado. Usaré una metáfora: la afinación de una guitarra. Si aprietas demasiado (entendiéndolo como la sobreprotección o castigos castrantes) la cuerda se rompe, pero si no le das la tensión adecuada (ausencia física o emocional de los padres), la cuerda no funciona, pues no suena.


Para poder darle la tensión necesaria y que tenga sonido afinado, necesitamos límites claros, firmes, consistentes (de ambos padres o adultos que forman al joven). Me refiero a una presencia emotiva con un vínculo cercano, no tanto de tiempo sino de calidad, que pueda ver a través de las palabras del chico y que pueda  ser asertivo con límites firmes cuando se requieran así como soltar y confiar cuando se necesite.    


Lo primero que tendremos que hacer al acompañar jóvenes en éstas etapas es revisar nuestras maneras de expresar este amor que sentimos, a veces el amor se tendría que manifestar con un límite firme, consistente  y a veces con soltar con confianza. 


La pregunta que tendremos que hacernos es: ¿qué tan afinada está mi guitarra? ¿Cómo manifiesto este amor, con confusión o con equilibrio? Si la respuesta es, “no sé” alégrate y comienza a observarte. Y si tienes la respuesta… afina tu guitarra.

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