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Mujeres de Juárez - CEDI

19-enero-2017
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Mujeres de Juárez


 


 


Cuenta la leyenda que hace aproximadamente 60 años atrás en el pequeño pueblo de Las Cuatas, cerca de Ciudad Juárez, una muchacha llamada Juanita iba de camino a su nuevo trabajo en la empacadora local. Esta empacadora fue una fuente de miles de empleos en la región durante muchas décadas y gracias a esta empresa, la migración hacia los Estados Unidos disminuyó para las mujeres.


 


Localizada a un costado de un huesero de camiones, la empacadora tenía dos turnos, el matutino y el nocturno. Las mujeres preferían siempre trabajar durante el día, ya que habían escuchado la historia de Pamela y eso las aterrorizaba. Juanita, incrédula de tal historia, aceptó el trabajo en el turno nocturno y salió de su casa a las seis de la tarde, emocionada porque finalmente iba a cooperar para los gastos de la casa. Así pasó todo un mes y nada extraordinario le había ocurrido, las demás señoras ahora se cuestionaban la famosa historia de Pamela y muchas otras también aplicaron para trabajar en la empacadora durante la noche. En un día de octubre, Juanita se preparó como usualmente lo hacía, sin embargo, ese día no era como los otros definitivamente. Desde que se metió a bañar, sentía como una mirada fija recorría todo su cuerpo, pero ella decidió ignorar tal hecho.


 


Al momento de subirse al camión, el chofer la saludó efusivamente, lo cual no era normal ya que él  siempre estaba enojado y se quejaba de cualquier otro conductor. Juanita tomó el primer asiento que vio y esperó a que el camión llegara a la empresa. A la mitad del camino, un extraño y estruendoso ruido descontroló a las pasajeras. Pedro, el chofer, detuvo la marcha y le pidió a Juanita que le ayudara a sostener la linterna para poder checar el autobús. Juanita, muy confiada aceptó su propuesta y ambos bajaron del autobús. En cuanto se alejaron de la puerta, Pedro tomó a Juana y le tapó lo boca fuertemente para que no se escucharan los gritos, la llevó al deshuesadero de camiones y ahí la aventó a un pozo extremadamente profundo.


 


Las trabajadoras de la empacadora afirman escuchar gritos de socorro durante la noche. Y desde esa noche nadie volvió a ver a la valiente Juanita. El chofer continúa con la rutina de aventar a una muchacha todas las Lunas llenas de cada mes. Es así como las mujeres de Juárez desaparecen lentamente.


 


Ana Sofía Ortiz López


(Leyenda de autoría propia, creada como actividad académica para la celebración del Día de Muertos CEDI 2016).


 

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